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EXPEDICIÓN EN SOLITARIO PARQUE NACIONAL PALLAS YLLASTUNTURI, FINLANDIA. FEBRERO 2022

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HISTORIA DE UN SUEÑO

Este es uno de esos viajes o expediciones que comenzaron muchos años atrás, más específicamente en 2004 cuando tenía 14 años.
Tuve conocimiento de la existencia de este lugar en un viaje familiar de verano. Cuando llegué a la entrada del parque, me fascinó enormemente la frondosidad de sus bosques y la altura de los árboles. Además, descubrí la existencia de las auroras boreales, las cuales me llevó varios años contemplar.
Años después, en 2011, con 21 años y viajando solo o con agencias de viajes de aventura, vi que una de ellas ofrecía una travesía con esquís en el Parque Nacional. Sin embargo, como he dicho, tenía 21 años y apenas contaba con el equipo de montaña necesario y la formación requerida para realizar el viaje.
En 2015, me apunté con una agencia que realizaba la travesía con esquís del Lago Inari y la reserva salvaje de Kaldoaivi Eramaa-aldi. Aquí aprendí muchísimo sobre las travesías con esquís.
Además, siempre he seguido a varios exploradores o aventureros, como Jose Mijares, que comparten sus expediciones y cómo llevarlas a cabo.
En 2018, junto con un amigo fotógrafo (Raúl Carmona), realizamos una corta travesía con esquís en el Parque Nacional de Dovrefjell, Noruega. La intención era capturar imágenes del buey almizclero. Esta expedición invernal con esquís fue la primera que organicé y me demostró que ya estaba preparado para liderar travesías por mi cuenta.
Después de la travesía en Noruega, ansiaba regresar al norte y emprender una expedición más extensa. Sin embargo, debido a cambios en mi trabajo y luego la pandemia del Covid-19, tuve que esperar hasta 2022.

PREPARATIVOS

Enero de 2022: una ventana de esperanza se abre; parece que puedo viajar a Finlandia, ya que la Unión Europea me considera inmunizado y puedo ingresar al país.
Comienzo a buscar vuelos, y los más económicos eran para febrero; en marzo resultaban demasiado caros. Compro los vuelos, y comienza una carrera contrarreloj de locos. Tengo menos de un mes para realizar todos los preparativos, comprar el equipo que me falta, cambiar de coche y, además, tenía mucho trabajo en mi negocio ese mes. Apenas tengo tiempo para entrenar, pero afortunadamente, siempre mantengo un nivel mínimo de forma física.

EL VIAJE

Domingo 13 de febrero 2022

Llega el gran día, el 13 de febrero, día del vuelo a Finlandia. Voy al garaje, subo al coche y ¡no arranca! Por suerte, siempre llevo una batería auxiliar y unas pinzas. Son muchos años de viajes a zonas donde la solución eres tú mismo. También me gusta salir con mucha antelación, dejando margen a imprevistos.
Consigo arrancar y voy directo al aeropuerto de Barcelona. Con tanto peso en el equipaje y habiendo dormido poco, el día se hace muy largo. En el vuelo de Helsinki a Kittilä, logro ver la aurora boreal en el horizonte desde el avión. No pude tomar fotos, pero fue como una bienvenida al Ártico.
Llego a Kittilä (norte de Finlandia) en medio de una nevada, y al salir del aeropuerto pensaba que me encontraría con muchos controles por el Covid-19. Mi sorpresa fue que, después de recoger las maletas, salí de la zona de recogida de equipaje y me encontré con un pasillo de taxistas sin mascarilla. Me sorprendió después de leer las condiciones tan estrictas para entrar al país. Paso la noche en un apartamento en Levi para poder hacer la compra de comida y de combustible para el hornillo de la cocina al día siguiente.

Lunes 14 de febrero 2022

Una mañana que se me hace eterna porque no encuentro combustible, pregunto en todos lados y, como si les preguntara sobre la Luna, nadie entiende de lo que hablo. Le pregunto desesperadamente a Jose Mijares y me da el número de Carlos, que vive en Ivalo y sabe finlandés. Después de dos horas, por fin encuentro el combustible. Sin duda, sin la ayuda de Jose y Carlos, esta travesía hubiera sido mucho más dura o no se hubiera realizado en su totalidad.

LA TRAVESÍA

Martes 15 de febrero 2022

El taxi me recoge en el apartamento de Levi y me deja al principio de la travesía en Enontekiö-Hetta (quería coger el autobús, pero los horarios no me iban bien). En el interior del coche estamos a unos 15 grados, el termómetro del coche marcaba -30 grados en el exterior. Fue salir y notar el Ártico de golpe. El taxista se va mirándome con cara de “¿a dónde va este chico mediterráneo tan al norte?”.
Por fin, después de 18 años, empiezo la travesía que tanto deseaba. Una emoción muy fuerte tenía, pero a la vez no podía emocionarme mucho porque hacía mucho frío y no podía parar. En pocos minutos, el vapor de mi respiración se congela en mis pestañas, cejas y braga de cuello. Hoy la etapa es corta y fácil porque es una pista de esquí de fondo pisada, pero se me hace muy dura por el exceso de peso que llevo en la pulka. Al tener tan poco tiempo para preparar la travesía, no medí el peso, llené las maletas y la pulka pesaba más de 70 kg (además de mi mochila con parte del equipo fotográfico). Un error que lo pagaría caro durante el viaje, pero de todo se aprende y lo que no te mata te hace más fuerte.
Esta etapa es preciosa con todo el paisaje nevado y con el día soleado. Llego a la cabaña de Pyhakero y paso una fría noche. Dejo la cámara afuera para hacer un timelapse nocturno esperando auroras boreales, pero las baterías de segunda marca me fallan (un peso que me podría haber ahorrado). Mira el equipo fotográfico que uso a día de hoy.

Miércoles 16 de febrero 2022

Ahora comienza la expedición de verdad, sin nieve pisada, con subidas, viento, nieve y soledad. Una etapa dura con pendientes entre suaves y moderadas, pero con tanto peso, nieve virgen y viento en contra, en algunos tramos se hace muy difícil. Además, en el último kilómetro, el camino estaba inclinado y con la nieve virgen, la pulka se volcaba constantemente.
Llego a la cabaña de Sioskuru, estoy completamente solo y aquí pasaré dos días debido al mal tiempo. Salgo para capturar algunas fotos y observar el tramo que me espera cuando deje la cabaña. Para mi sorpresa, llega una chica belga y un chico francés cineasta. Coincidiremos varios días con ellos y nos encontraremos en varias ocasiones.

Jueves 17 y viernes 18 de febrero 2022

En este refugio pasaré un par de días esperando que mejore la meteorología. Hago algún paseo por la zona y leo mucho. Me conviene recuperar fuerzas, además, el día anterior forcé el dedo gordo del pie, me duele bastante y necesita reposo.

Sábado 19 de febrero 2022

Dejo la cabaña de Sioskuru y me dirijo hacia la cabaña de Pahakuru. Hoy el paisaje será precioso, nublado pero con unas vistas impresionantes de las montañas del parque. Observar las extensas llanuras de los bosques lapones es todo un espectáculo. Gracias al fuerte viento, la nieve está firme y avanzar se hace fácil, hasta llegar a Pahakuru.
Al llegar, la sorpresa es que la cabaña está completa debido a la normativa Covid-19 (aunque podría haber entrado sin problema). Un hombre muy antipático me cerró la puerta en las narices, así que prefiero dirigirme a la siguiente cabaña, Hannakuru.
El problema fue que este breve tramo de 2 kilómetros fue muy duro. Mientras el viento había dejado la nieve firme en casi todo el trayecto, en esta parte había acumulado mucha nieve. Con los esquís puestos, la nieve me llegaba por las rodillas. Además, la cabaña libre de Hannakuru está en un pequeño monte, y la subida con nieve virgen y tanto peso se me hizo muy dura. Si lo hubiera sabido, habría montado la tienda junto a la otra cabaña.
Entro en la cabaña de Hannakuru, enciendo el fuego, preparo la comida y caliento agua para asearme un poco. Paso la noche preocupado y estudiando detenidamente la ruta, pensando que si la próxima etapa, que debe ser por el interior del parque, es tan difícil con la nieve hasta las rodillas, debería plantearme ir por el exterior. Esto ya lo tenía previsto porque lo más importante del viaje era llegar a Nammalakuru, una cabaña ubicada en un lugar espectacular. El dedo gordo del pie cada vez duele más y tengo que plantearme la ruta más fácil.

Domingo 20 de febrero 2022

Empiezo el día con cierta incertidumbre pero con ganas de avanzar. Realizo la bajada con precaución y caigo en un agujero de nieve que me llega por la cintura con los esquís puestos. Debido a la profundidad de la nieve y el peso de la pulka, no puedo salir. Me quito los esquís y me coloco las raquetas de nieve, pero también me hundo hasta la cintura y no logro salir. En mi mente pasan muchas cosas y una de ellas es estrenar el Garmin Inreach y solicitar rescate, pero sabía que hacer esto pondría fin al viaje. Me tranquilizo, bebo un poco de tang, como algo y descanso. Recuerdo que tengo una sierra portátil, corto unos troncos y los coloco debajo de las raquetas. Funciona y más de una hora después consigo salir de allí.
Llego al cruce donde debo decidir si ir por el interior del parque, donde hay mucha nieve virgen, o por el exterior, que está pisado por máquina. Camino unos metros con las raquetas y sin la pulka por el tramo del interior del parque, y me hundo hasta las rodillas. Soy prudente y opto por el exterior del parque. Aquí dejaré atrás las etapas con nieve virgen.
Aquí el trayecto es fácil, con árboles altos y cubiertos de nieve que crean un paisaje espectacular. Sin embargo, la bajada es muy pronunciada y tengo que quitarme los esquís porque no puedo frenar. En una de estas bajadas, un mosquetón se suelta y la pulka me arrastra unos metros fuera de la pista (afortunadamente, gracias a mis conocimientos de autodetención en nieve logro frenar). Regreso a la pista y me doy cuenta de que no llegaré al refugio de Nammalakuru, ya que está oscureciendo. Consulto el mapa y descubro que no hay refugio cercano, pero sí un hotel en Vuontispirtti. Decido ir al hotel, no tanto por cansancio, sino para cargar adecuadamente las baterías de las cámaras, ya que las de segunda marca me han fallado.
Me doy una buena ducha, cargo las baterías y limpio todo el menaje de cocina. Recupero fuerzas para el próximo día. La lesión del dedo gordo del pie va a más así que me irá bien este descanso.

Lunes 21 de febrero 2022

Salgo de Vuontispirtti y me dirijo hacia la cabaña de Nammalakuru. Hoy me espera un buen desnivel, pero con nieve pisada. Realizo todo el tramo sin los esquís y a pie. Con estas fuertes subidas, hubiera ido bien llevar pieles de foca, ya que las escamas de los esquís Cross Country no son suficientes. Este error acentuaría mucho más la lesión en el dedo gordo del pie derecho al forzar la posición de los esquís en la subida, la cual arrastraría durante meses después. Aunque la subida es dura, el paisaje es precioso, con todo el camino rodeado de frondosos y altos árboles cubiertos de nieve. Al llegar arriba, me esperan unas vistas espectaculares.
Llego a la cabaña de Montellinmaja, está cerrada y hay que dirigirse a Nammalakuru. Este breve tramo es espectacular; cuando llego a Nammalakuru, me tiemblan las manos de la emoción. Después de tanto tiempo, he llegado a un lugar muy soñado, y además, en ese momento estaba impresionante. En el hotel, pude ver la previsión meteorológica y de auroras boreales, y tengo suerte, los pronósticos son buenos. Así que decido pasar aquí dos noches.
Entro en la cabaña, enciendo el fuego y preparo la comida. Salgo a disfrutar del paisaje y a tomar fotos. No puedo parar; el paisaje es realmente espectacular y cuando llega la puesta de sol, la mezcla del paisaje frío y el cálido sol es perfecta para las fotos.
Después de cenar mientras leo un poco, veo llegar a dos personas, son la chica belga y el chico francés. Llegan muy cansados y les hago sitio en la mesa y les ayudo con las cosas. Mientras cenan, me dicen que han ido por el interior del parque y que fue realmente duro, a pesar de que ellos iban mucho más ligeros que yo, llevaban mejores esquís e iban acompañados. También se notaba que estaban más fuertes, así que fue una buena decisión ir por el exterior del parque.
Cae la noche, y estoy todo el rato mirando al cielo, entrando y saliendo de la cabaña. Cuando de repente, veo una pequeña ‘nube’ verde muy difusa. Saco la cámara, tomo una foto y sorpresa, ¡es la aurora boreal! Aviso a la belga y al francés, y todos emocionados tomando fotos.
Fue una noche realmente espectacular, con colores de la aurora boreal impresionantes. De la emoción no me doy cuenta del frío extremo que hacía esa noche. También llevo un buen abrigo de plumas, y en enero compré unos pantalones de plumas que ni me enteraba del frío.
Me voy a dormir súper emocionado por la espectacular noche, pero me cuesta conciliar el sueño debido a la emoción.

Martes 22 de febrero 2022

Al día siguiente, un señor finlandés que había pasado la noche con sus hijos en la cabaña me dijo que esa noche habíamos llegado a -38 °C. ¡Qué bien se estaba dentro la cabaña con el fuego!
Hoy será un día tranquilo y de disfrutar el paisaje, así como de fotografiarlo. Salgo con los esquís pero sin la pulka, solo llevo la mochila. Subo a la colina más alta, pero hay nubes arriba que no permiten ver el paisaje, así que bajo un poco más. Voy un poco más adentro del bosque para fotografiar los árboles cubiertos de nieve.
Llega la noche y en esta ocasión dejaré una cámara para hacer videos timelapse y con la otra tomaré fotografías. Vuelvo a tener suerte y las auroras boreales se dejan ver de nuevo. Le presto un trípode a la chica belga y ella realiza sus primeras fotos de las auroras, ¡y qué fotos! Esta noche no es tan espectacular como la anterior, pero sigue siendo impresionante.
Me siento realmente afortunado de haber podido contemplar y fotografiar las auroras boreales en el lugar más impresionante de todo el viaje.

Miércoles 23 de febrero 2022

Hoy será el día de la bajada… subida, bajada, subida y bajada. Los mapas engañan bastante, pero es la gracia del viaje.
Me dirijo a la cabaña de Mantyrova. Por el camino me encuentro a los guardias del parque, muy amables, y me preguntan de dónde vengo. Les digo que de Nammalakuru, pero que empecé el viaje en Enontekiö. No me creen por la gran pulka que llevo y les enseño fotos. Se sorprenden de que con tanto peso haya podido atravesar la parte norte del parque debido a las acumulaciones de nieve. Me dicen que ya no tendré tramos con nieve virgen.
Llego a la cabaña de Mantyrova casi al mismo tiempo que la chica belga y el chico francés. Esta cabaña, al igual que las siguientes, no tendrá cocina de gas y voy a tener que usar mi hornillo. Al cabo de poco rato llegan dos chicas holandesas que estaban haciendo una ruta por la zona y preguntan si podían pasar la noche con nosotros. Debido a la normativa Covid-19, la cabaña tenía un máximo de 4 personas y con ellas éramos 5. Les dijimos que por nosotros no había ningún problema (no quería que les pasara lo mismo que a mí en Pahakuru, además, yo tenía una tienda por si fuera necesario).
Fuera de la cabaña, pasaron la noche un matrimonio con un guía finlandés. Hablando con él, aprendí muchas cosas sobre las travesías árticas.

El dedo gordo del pie parece tener vida propia, me duele mucho y me costará dormir del dolor. Me tomo una pastilla y a dormir.

Jueves 24 de febrero 2022

Hoy será un día de descanso y solo iré al Hotel Pallas para beber agua normal, cargar baterías de móvil y cámara, y enviar una postal.
Regreso a la cabaña y hoy dormiré totalmente solo, leyendo en silencio.

Viernes 25 de febrero 2022

Preparo el equipaje y me dirijo a la última cabaña de la travesía, la cabaña de Keimiojarvi. El camino hacia aquí debía ser en bajada y fácil según el mapa, pero aunque era nieve pisada por máquina, las continuas subidas y bajadas hicieron que la etapa fuera dura. El paisaje, por eso, compensaba con creces. Un paisaje nevado con los árboles cargados de nieve hizo un día espectacular.
Llego a la cabaña y es momento de preparar la comida y encender el fuego. La cabaña está situada junto a un lago helado y ofrece buenas vistas al norte; con suerte, podré fotografiar de nuevo las auroras. Aquí coincidiré de nuevo con el chico francés. Estoy tan cansado que dejo la cámara haciendo un video timelapse y me voy a dormir. Al día siguiente, mi sorpresa fue que hubo una noche con auroras, no tan impresionantes como las anteriores, pero bonitas.

Sábado 26 de febrero 2022

Hoy pasaré el día alrededor de la cabaña. El chico francés me enseña un agujero en el hielo que hicieron unos pescadores y aquí cogeremos agua para hervir. Esto nos hará ahorrar en combustible del hornillo, evitando descongelar nieve. Hago algunas fotos del paisaje y de algunos pájaros.

Domingo 27 de febrero 2022

Hoy será un día caluroso. Parece mentira, pero a estas latitudes y estas fechas 3 grados de temperatura es calor. Doy una vuelta por la zona viendo como la nieve se va deshaciendo y cayendo de los árboles. Hoy compartiré la cabaña con una mujer finlandesa que había sido guía y me enseñó varias técnicas polares y me explicó varias anécdotas.

Lunes 28 de febrero 2022

Después de dos noches en esta cabaña y coincidir de nuevo con el chico francés y una mujer finlandesa que había sido guía, dejo la cabaña y me dirijo a Jeris, donde me recogerá el taxi. El recorrido acaba siendo una pista de patinaje; el día anterior, la temperatura subió hasta los 3 grados positivos, provocando el deshielo de la nieve y, por la noche, se congeló, dejando todo con una buena capa de hielo. Además, el paisaje ya no está tan bonito porque el calor ha hecho caer la nieve de los árboles.
Llego a mi destino final de la travesía, Jeris. Me recoge el taxi y empieza la vuelta a casa.

Martes 1 de marzo de 2022

Hoy toca día de vuelos. Cargar de nuevo con todo el equipaje con el dedo gordo del pie lesionado era horrible. Me esperan dos vuelos: Kittila a Helsinki y Helsinki a Barcelona. Llego al aeropuerto de Barcelona, el trayecto a pie del avión a la recogida de equipajes se hace muy largo con el dedo lesionado. Por fin llega uno de mis momentos favoritos de los viajes: cuando mi maleta llega al aeropuerto. Recojo el equipaje, cargo el coche y vuelta a Olot. Llego a casa y hago las copias de seguridad de todas las fotos y videos.

CONCLUSIONES

Ha sido un viaje realmente espectacular y duro a la vez. Me faltó tiempo de preparación, tanto del equipaje como de la ruta y entrenamiento físico. Pero con estos tiempos de pandemia mundial, no hay mucho tiempo para nada.
Estos años de pandemia en mi profesión me han obligado a reinventarme tanto y a toda prisa que muchos detalles se me escapan. He aprendido mucho y disfrutado mucho más.
Soy una persona a la que le suceden muchas cosas, estoy en constante movimiento y cuando pienso que el camino va a ser fácil, siempre hay dificultades que para mí acaban siendo retos. No me rindo nunca; puedo tomarme un descanso, pero rendirme no es una posibilidad.
Este viaje será un punto y seguido a mis expediciones.
Estoy muy agradecido con Jose Mijares, Carlos, la chica belga, el chico francés, los guías que encontré y otras personas más, que sin su ayuda, consejos o compañía, no hubiera sido lo mismo.

EQUIPO USADO EN ESTE VIAJE

GUÍAS Y MAPAS

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